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Para
conectarse a internet los jóvenes japoneses prefieren el celular
a la PC |
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La pasión que los japoneses tienen por los celulares no
es comparable a la de ninguna otra persona en la tierra. En Tokio
se pueden comprar teléfonos con dos pantallas, con estéreo,
que ponen en marcha el auto, que envían videoclips para
mostrar dónde uno está y hasta teléfonos
que permiten espiar a la novia o al marido. No en vano Japón
se ha ganado la fama de ser el mercado de teléfonos celulares
más desarrollado del mundo. La potencia oriental lanzó
hace 18 meses las redes móviles de tercera generación
(3G). Los mensajes con imágenes ya están en circulación
desde hace dos años y medio. Y todos los días salen
nuevos servicios de noticias como informes meteorológicos,
reservas de aviones y llamadas personalizadas.
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En la mayoría de las estaciones de subte en Tokio se pueden
usar redes celulares y la línea del tren bala Shinkansen
hasta tiene antenas incorporadas en los túneles. Los teléfonos
celulares están oficialmente prohibidos en la mayoría
de los viajes en tren de corta distancia, pero la realidad es
que muchos pasajeros se pasan la mayor parte del tiempo jugando
o bajando horóscopos desde su aparatito. A pesar de todo
esto, las ventas están decayendo en Japón, después
de años de efervescencia. El mercado de recambio de aparatos
se redujo el 3 por ciento en los últimos dos años.
Y las nuevas suscripciones se mantienen estables desde hace más
tiempo. No es que los japoneses estén perdiendo las ganas
de tener un celular. Sucede que muchos se quedan con sus aparatos
viejos.
Sin embargo, aunque la economía japonesa está pasando
por una recesión prolongada, la gente sigue ingeniándoselas
para ganar dinero con los celulares. Mientras Europa continúa
luchando para sacarle algún rédito económico
a la Internet móvil, el mercado japonés ya creó
alrededor de 70
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millones
de suscriptores a este tipo de servicios. Por lejos, el uso más
popular es el e-mail: Japón tiene el servicio de mensajes
cortos que es muy popular en Europa, pero casi nadie lo usa. Los
japoneses, en cambio, utilizan sus celulares para enviar e-mails,
ya que esto permite que sus mensajes lleguen a la red más
amplia de computadoras personales.
Gran parte de esta revolución
en las comunicaciones inalámbricas se debe a una compañía.
En 1999, DoCoMo de NTT lanzó su servicio i-Mode, una Internet
móvil revolucionaria a la que está suscripta más
de la cuarta parte de la población. Pero hace dos años
y medio, ni siquiera DoCoMo pudo ver el potencial de los mensajes
con imágenes. Esa invención quedó en manos
de J-Phone, un operador de redes mucho más pequeño
que hoy es propiedad de Vodaphone. Tuvieron que pasar más
de dos años para que el servicio despegara en Japón.
Recién en los últimos seis meses los mensajes con
imagen alcanzaron una masa crítica. Y DoCoMo de NTT lanzó
su propio servicio recién el año pasado. Los teléfonos
con video debutaron en Japón hace casi dos años, cuando
DoCoMo lanzó su servicio 3G, pero los primeros modelos tenían
un problema: la batería no duraba mucho. El sistema también
resultaba costoso y tenía muchos problemas por las deficiencias
de la red.
Todo eso está mejorando. Tanto
NEC como Panasonic acaban de lanzar mejores aparatos con una mayor
vida útil de la batería. “Creo que van a pasar
más de cinco años hasta que desarrollemos un aparato
que permita cuatro horas consecutivas de uso”, admite Ben
Makamura, vicepresidente de NEC, el principal fabricante de Japón.
Sin embargo no todos esperaron que el sistema 3G despegara. J-Phone,
el tercer operador del país, tiene 2,3 millones de suscriptores
de un servicio de mensajes con video básico que le permite
a los usuarios enviar un videoclip de 10 segundos como un attachment
en el e-mail.
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Index, uno de los principales proveedores de contenidos de Japón,
tiene 6 millones de suscriptores y sus ganancias se fueron a las
nubes en los últimos años. Los suscriptores pagan
el equivalente a aproximadamente 3 dólares por mes para
un uso ilimitado de contenido, aunque los usuarios siguen pagando
un “paquete” a un operador de redes para bajar los
datos. “El año pasado creamos nuestro primer negocio
online. Todos los días vendemos 200 frascos de perfume,
cada uno a unos 30 dólares”, dice Katsuhisa Oda,
gerente general de Index. “Todos oyeron hablar de las grandes
marcas, pero aproximadamente la mitad de nuestros suscriptores
viven lejos de las grandes ciudades. Al 90 por ciento le gusta
utilizar el servicio de delivery contra efectivo: la mayoría
tiene menos de 20 años y no usan tarjeta de crédito”.
Además, Index acaba de lanzar un robot que se puede controlar
a través del celular. El mismo sistema permite poner en
marcha el automóvil, abrir la puerta del garaje y comprar
bebidas en las expendedoras automáticas. Pero el éxito
de los servicios de Internet por celular en Japón está
teniendo un efecto colateral inesperado. Está matando a
la Internet convencional. Si bien a los usuarios en las empresas
todavía les gusta usar la PC para enviar e-mails, la
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generación
más joven abandona las computadoras personales para pasarse
al teléfono celular. Los intercambios de correo electrónico
entre alumnos de escuela secundaria se realizan, casi exclusivamente,
a través del celular. Algunas escuelas, incluso, avisan a
sus alumnos si falta un profesor o se cancela alguna clase por celular.
La explicación puede estar
en el precio y en las dificultades de aprendizaje de uno y otro
sistema. Como dijo Tim Clark, de la Universidad de Southern California,
“es sorprendente la cantidad de chicos que egresan de la escuela
secundaria en Japón sin saber cómo usar una PC, y
mucho menos Internet. Por menos de 100 dólares y unos pocos
minutos de papelería, un estudiante puede llevarse a su casa
un celular y una dirección de mail. Para comprar una computadora
personal, se necesitan 500 dólares o más y hacer lugar
para la máquina en un espacio limitado en la casa”.
Muchos dicen que, si el mercado continúa creciendo a este
ritmo, pronto eclipsará a toda la industria musical de Japón.
Traducción de Claudia
Martínez. © The Guardian.
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